31 de Agosto de 2026

Alumni y círculo de Honor FEN Gabriela Salvador dictó taller sobre el síndrome del impostor en la vida profesional

La ingeniera comercial de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile y miembro del Círculo de Honor FEN, Gabriela Salvador, dictó el taller "Atrévete a ocupar tu lugar: cómo superar el síndrome del impostor en la vida profesional", actividad que reunió a cerca de 100 participantes el pasado 26 de agosto en la Sala Eloísa Díaz de la Casa Central de la Universidad de Chile.


Salvador, actual Directora Ejecutiva de Vantrust Capital y cofundadora de ChileConverge, con más de 30 años de trayectoria profesional, abordó durante la charla el fenómeno conocido como síndrome del impostor, definido en 1978 por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes a partir de un estudio sobre mujeres de alto rendimiento que, pese a sus logros objetivos, sentían que no merecían su éxito y temían ser descubiertas.


En su presentación, Salvador explicó que el síndrome no equivale a sentirse incompetente, sino a no lograr atribuirse el éxito propio pese a la evidencia objetiva de haberlo alcanzado. Detalló que el fenómeno se sostiene mediante un ciclo en que los logros se atribuyen a factores externos como la suerte, lo que alimenta el temor a ser descubierta y empuja a una sobrepreparación constante.


La expositora identificó cuatro factores que inciden en su desarrollo: la confusión entre competencia y certeza, un sesgo de atribución que resta mérito a los logros propios, el perfeccionismo y las transiciones profesionales, como ascensos o cambios de industria. Además, señaló que el entorno organizacional influye directamente en su intensidad, a través de la sensación de pertenencia, la calidad del feedback recibido, las culturas de perfección y la existencia de sesgos reales de trato según quién se exprese.


Salvador planteó que, contrario a la creencia extendida, el síndrome no afecta exclusivamente a mujeres ni se relaciona con el nivel de instrucción o de cargo, aunque reconoció que ciertas condiciones —como el desempeño simultáneo en múltiples roles y la socialización hacia la mesura— pueden facilitar su desarrollo en el caso de las mujeres.


Como estrategias para abordarlo, propuso seis acciones: separar la sensación de la evidencia, aprender a atribuirse los logros, reducir el estándar de perfección, construir un registro objetivo de resultados, conversar la experiencia con mentores o pares, y exponerse a desafíos sin esperar sentirse completamente preparada.