17 de Octubre de 2014

¿Cuán contracíclico es el presupuesto 2015?

La actual brecha de capacidad me parece más que suficiente para justificar una desviación moderada de la regla fiscal.

La Ley de Presupuestos 2015 eleva el gasto fiscal real en 9,8%. Según el gobierno es contracíclico. Según críticos es un aumento exagerado, pues viola la regla de equilibrio fiscal estructural. Otros alegan que igual no servirá, pues lo que está flaqueando es el gasto privado, no el público. En definitiva, el Presupuesto luce bastante más contracíclico de lo que verdad es.

 

Es cierto que el gasto fiscal crece mucho más que el PIB proyectado, 9,8% versus 3,6%. Mas cerca de 4 puntos porcentuales de este aumento son ingresos provenientes de la reforma tributaria que no elevan mayormente la demanda agregada, pues aumentan el gasto público a expensas de una reducción semejante en el gasto privado. De ahí que el impulso fiscal de verdad no es 9,8%, sino 5,8%. Más aún la regla de equilibrio estructural fiscal que asegura neutralidad del gasto en el ciclo- le permitiría al fisco gastar según los ingresos tributarios que tendría de crecer el país al PIB tendencial, o sea, 4,3%. De ahí que el componente verdaderamente contracíclico del Presupuesto es de 1,5%, la diferencia entre este 5,8% y el 4,3% de aumento de gasto por el PIB tendencial. Este impulso fiscal equivale a aproximadamente 0,3% del PIB, lo que significa un déficit del 2014. Así que tienen razón los que dicen que elevará el déficit estructural. Mas la pregunta es ¿Si se justifica o no? Es cierto que no estamos en recesión. Sin embargo, la necesidad de una política contracíclica depende de cuánto estamos apartado del PIB tendencial, y no sólo si el PIB está cayendo o no. Como nuestro crecimiento actual está apenas en 0,3% (el último Imacec), esto significa una expansión 4 puntos menos que el tendencial. Por cierto el grueso de la artillería fiscal debe reservarse para situaciones verdaderamente recesivas –como en el 2008/2009- y no simples desaceleraciones, pero la actual brecha de capacidad me parece más que suficiente para justificar una desviación moderada de la regia fiscal, como es este 0,3% del PIB.

Es realista; no es populista.

Con todo, el éxito del programa dependerá de en cuánto gatille el gasto privado. En efecto, el gasto privado es más del 75% del gasto total. Mas la apuesta del gobierno es que este impulso fiscal gatille un gasto privado significativamente mayor a lo que sería sin ella. En primer lugar hay el efecto multiplicador directo de mayores empleos e ingresos atribuibles al impulso fiscal- que, estimo podría elevar el gasto total ya no en 0,3% del PIB, sino en 0,5% o más. En segundo lugar, y ciertamente el efecto mayor, es si este impulso fiscal logra revertir las expectativas tan grises de los últimos 18 meses que han actuado como una profecía autocumplida.

Si el impulso fiscal de este presupuesto lograra revertir estas expectativas, la economía podría perfectamente crecer en 2015 el 3,6% vaticinado por Hacienda y alcanzar el 4,3% tendencial para 2016.

Joseph Ramos, Académico Factudad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Diario Financiero 10 de Octubre del 2014

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